Analiza tus textos

Bienvenido.

Una de los recursos que emplean los escritores es la crítica de otros hacia su obra.
Es muy común entender nuestros escritos, pero no sabemos si para los demás es clara la trama del cuento o novela que desarrollamos.
La experiencia nos dice que cuando presentamos un trabajo a algún conocido, éste nos halaga aunque no entienda la secuencia de capítulos o el lenguaje empleado. Así pues, vamos por la vida creyendo que escribimos de forma clara y siempre recibimos negativas de las editoriales o nulos resultados en concursos literarios.
Este espacio es para recibir opiniones de diversas personas vinculadas con la literatura. Tu texto será publicado esperando también que otros usuarios expresen su opinión. Te pedimos que participes de manera respetuosa y constructiva. Analizar un texto es también otra forma de aprender a escribir. Los trabajos son recibidos en la dirección de correo electrónico marenproa@gmail.com



domingo, 5 de septiembre de 2010

De trenes y andenes. Juan Diego.

El equipo se congratula al seguir recibiendo los textos de nuestros amigos. También porque los comentarios que otros lectores hacen, contribuyen al enriquecimiento de todos.
En esta ocasión analizamos el texto de Juan Diego. Esperamos que sea de utilidad cada opinión.

De trenes y andenes

Partió otro tren, y yo no estoy en él. No porque no quisiera subirme. Simplemente no era el mío. Me enseñó un viejo amigo que no debemos pedir trenes prestados. Que todos tenemos un asiento, en un vagón, en un tren, en un andén… en una estación.
No hay que desesperarse porque a la orilla del mar pasen las lunas. Es que las lunas no pasan. Nosotros sí. ¿Los trenes serán iguales? Quién sabe… Quizá la estación es lo fugaz, y el tren corre y recorre al tiempo, viento en popa y a todo vapor. Quizá si duermo en realidad despierto, y si callo digo lo que siento. Bien podría el miedo ser mentira y la verdad un juego. O quizás no…
Lo importante es el andén. Este andén en el que paso las horas. Las horas y los días claros. Y los grises, y las noches frías. Este andén sin gemelo de regreso, donde parten amigos y otros tantos llegan más perdidos que marinero en tierra firme. No se trata sólo de subirse al tren… ¿Cuándo bajar?
En mi banco del andén se sienta una señora de cabello claro que se mira la punta de los pies descalzos. Mueve sus dedos y sonríe. Hace poco la vi bajar del tren, sin bastón y casi sin ropa. Y al otro lado, hacia la puerta de salida, veo un anciano de barba larga y bigote de tabaco, saltando en una pata y silbando un tango viejo. Se va… Por el otro lado, gateando entre los barrotes, entra un niño en pañales sucios. Parece cansado, pero sereno. También él espera algún tren.
Entonces, como un rayo la oigo. –Levántate y anda- me dice la voz. De pie camino hacia el borde de la plataforma. Y se escucha el crepitar. Tiemblan las vías y a la izquierda, a lo lejos, lo veo; es mi tren. Los faroles que he estado esperando. Doy un paso y el tren se acerca. A medida que baja su ritmo se acelera el mío, y el vapor empapa de un aire nostálgico la vieja estación de piedra. La nada me dice adiós, y con un paso largo me sumerjo en la nueva vida.

Detrás, aún mirándose los dedos con picardía, la señora de los pies descalzos se levanta y camina. –Adiós viajero- tararea esbozando una sonrisa. –Nos vemos en la próxima estación…

3 comentarios:

  1. Apreciable:
    Me agrada tu texto. Percibo en él cuidado y dedicación. Creo que la forma de monólogo en la que está escrito le imprime cierta peculiaridad y la hace amena y fácil de leer. El ritmo se mantiene y el tono de las palabras son suaves, por lo que fluye sin problema alguno.
    Hay partes en las que se concentra la fuerza de algunos versos, (las lunas a la orilla del mar/ las horas y los días claros. Y los grises, y las noches frías) y a mi parecer, si quisieras aprovechar esa fuerza que dominas bien, podrías concentrarla en la parte “alta” del texto; es decir, en el clímax, a la llegada del tren. Me hubiera gustado que te extendieras un poco más en ello.
    Un punto con el que debes tener cuidado son las rimas como: “de trenes y andenes, corre y recorre, despierto y siento” A veces estas rimas no dicen mucho, se sienten vacías, sólo se acomodan para darle ese “ritmo” que va adquiriendo el texto, pero sería mejor que no las utilizaras a menos que fuera un poema con la métrica bien estructurada.
    Esperamos que sigas trabajando en ello y que te sean de utilidad estos comentarios.

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  2. El tuyo es un texto bien logrado. Es un relato donde, en apariencia, no ocurre algo importante, pero en realidad pasa mucho.
    El empleo de trenes en la literatura y algunas ramas del estudio de las emociones, siempre implica una despedida, un cambio de paradigmas, un despertar en una nueva vida o un renacer. El tono y velocidad que empleas son coherentes con la tranquilidad que narra el personaje. Sin embargo, me parece que en la parte inicial te extiendes demasiado y el momento de la partida es muy abrupto. No se trata de colocar detalles innecesarios, sino de equilibrar el texto.
    Te hago también las siguientes observaciones:
    El primer párrafo no lleva sangría.
    Al principio del texto empleas demasiado la palabra “no”.
    En el cuarto párrafo escribes: “En mi banco del andén”. Debemos procurar que nuestra literatura sea universal. El uso general de “banco” en muchos países de habla hispana no se refiere al de “asiento en que pueden sentarse varias personas”. Algún lector podría pensar que se trata de una entidad financiera ubicada en el andén de la estación y, en tanto deduce que el narrador habla de una banca, ya cortó su lectura.
    En el quinto párrafo empleas: “De pie camino”. Si vemos la definición de caminar, encontramos “tr. Recorrer a pie determinada distancia”. Lo que, si no es una metáfora, es un pleonasmo.
    En ese mismo párrafo escribes “Tiemblan las vías y a la izquierda, a lo lejos, lo veo: es mi tren”. Sé que empleas algunas frases metafóricas, pero unas vías sólo tiemblan cuando el tren se encuentra cerca, no a lo lejos. Lo que ocurre es que crujen anunciando su llegada.
    Espero que sigas escribiendo y te auguro un éxito literario.

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  3. Estimados Yupanqui y Tochtli:

    De verdad estoy sumamente agradecido por todos sus aportes y comentarios sobre el texto. Denotan dedicación y una lectura pormenorizada que sé requiere buen tiempo y atención.
    En particular, no me queda claro el comentario de la sangría. Tochtli, ¿podrías explicármelo?
    Espero que entiendan lo que representa para mí recibir críticas de personas especializadas en el tema, ya que si bien hace cierto tiempo me decidí a crear un blog (podrán llegar a él mediante mi cuenta de google, y sería un verdadero honor si pudieran leer y comentar alguno de mis textos), a veces los comentarios de amigos y familiares no son tan imparciales como uno quisiera.
    Nuevamente, muchas gracias por la "bolilla", como decimos en Uruguay. Espero que más personas aporten comentarios, así como me comprometo a hacer lo mismo con los demás textos aquí publicados.
    Saludos y buen comienzo de semana para ambos.

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